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Todos
somos juzgados y "clasificados"
durante los primeros segundos cuando nos
presentan por primera vez una persona.
Todo se decide en los instantes iniciales,
y ello explica los batacazos que muchas
veces luego nos pegamos cuando la segunda
impresión, más racional
y precisa después de un tiempo
razonable, nos muestra cómo es
en realidad la otra persona.

La
primera impresión es tan importante
que no existe una segunda para remediarla,
de ahí la famosa frase: "Nunca
hay una segunda oportunidad para provocar
una buena primera impresión".
Todo
se decide durante los primeros segundos
del encuentro entre dos personas, y en
ello influye de una forma muy fuerte la
comunicación no verbal que representa
el 93% de una conversación (tono,
señales, gestos
). ¡Sólo
el 7% de los mensajes que generamos en
una charla con otra persona son verbales!
Además, esta primera impresión
resulta muy difícil de cambiar
y de ella nos servimos tanto en el amor,
como en la amistad y el trabajo.

Un
estudio reciente publicado en el Journal
of Social and Personal Relationships ha
determinado que el futuro de las relaciones
interpersonales se decide realmente en
los primeros segundos y minutos de conversación
entre dos personas. En este tiempo,
las personas determinan las oportunidades
de una relación con el otro y evalúan
su disposición a realizar el esfuerzo
necesario para que se convierta en una
buena amistad o, incluso, un romance.
El
experimento se realizó en la universidad
de Minnesota entre 164 jóvenes
que no se conocían entre sí
y a los que se reunió en parejas
y los dejaron conversar durante 3, 6 y
10 minutos. A continuación les
pidieron que rellenaran un cuestionario.
El objetivo era estimar la relación
que cada uno de ellos estaría dispuesto
a llevar con el otro, sabiendo que coincidiría
con él o ella, cuatro veces por
semana.
Dos
meses más tarde, los participantes
desvelaron lo que había pasado
en sus relaciones con los otros después
de aquella conversación inicial
y
surgió la sorpresa: el 95% de
los jóvenes habían desarrollado
con el otro la relación que habían
estimado tras la conversación inicial.
Y además, en todos los casos, cuanto
más positiva era la impresión
respecto del otro, más aumentaba
la proximidad alcanzada con el compañero/a
del experimento y a la inversa.

Quizás
por eso, la primera impresión
en el mundo laboral puede acabar siendo
más importante que el currículum,
y dada la gran importancia de esta, lo
más inteligente que podemos hacer
frente a una entrevista de trabajo es
tratar de mostrar la mejor imagen posible
de nosotros y dejar los defectos para
más tarde, de manera que su impacto
será menor si hemos causado una
buena impresión, que tenderá
a mantenerse por encima de los pequeños
defectos.
Lo
mismo ocurre en el amor, si sentimos el
famoso "flechazo" y consideramos
que una persona es maravillosa, esta tendrá
que hacer algo atroz para que pensemos
de otro modo. De ahí la gran veracidad
de la expresión "el amor es
ciego".
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